Artistas

Ismael Mundaray Suárez

“Continúa mi interés por la memoria, el olvido, el tiempo, la presencia humana en ausencia, los objetos como vínculo entre nuestro mundo imaginario y la realidad. 

Me encuentro mucho más libre con respecto al espacio. Ya no estoy dentro de la casa, sino afuera, entre el cielo y la tierra, sobre la arena, sobre la hierba con sus ocres, verdes, amarillos, óxido rojos, marrones, tierra de siena natural...

Trato de plasmar la relación del hombre con el exterior, su posesión del dominio de un campo de acción que me permite tener una presencia humana invisible – es decir, dentro de mi introspección, hacer lo invisi
ble visible en estos espacios que se abren, extendiéndose hacia el horizonte, donde la tierra y el cielo se confunden"

Ismael Mundaray Suárez
Sobre la serie “Horizontes”

 

 

Sobre la serie “Horizontes”

Si algún artista venezolano es un titán de la pintura-pintura, éste es Ismael Mundaray (Venezuela, 1952). Creativo, ordenado, meticuloso, riguroso y disciplinado en su producción, pertenece a una nueva generación de valiosos pintores del arte venezolano que sorprende en cada muestra por la coherencia de sus planteamientos y la extraordinaria calidad visual y técnica de su trabajo.

En Horizontes, serie de veintiséis acrílicos sobre tela que calificamos como un Hermoso Vacío, tomando el título de una obra, focaliza su visión en la intensidad e inmensidad del espacio, su desmesura sin escala es la propuesta plástica, la subjetividad es el tema.

Objetos familiares, un traje rojo o azul, unos zapatos, un maletín, en asociaciones libres, conviven con vasijas o sillones en la soledad de un paisaje que se presenta como mancha abstracta de sutiles e inaprensibles transparencias. Objetos-metáforas, transgresores de una tranquilidad aparente, significan la presencia objetiva en la subjetiva. Es la travesía (como llama su investigación actual), del espíritu y el cuerpo por senderos que lo llevan del Orinoco al Sena y viceversa.

Mundaray cambia aquí la percepción de espacio-paisaje-espacio, para recuperar un significado original velado en los intersticios de las suavísimas pinceladas que en brumas y neblinas acomoda sobre la superficie en composición absolutamente plana. Los objetos allí, en la inmediatez de su presente, se cosifican en un alrededor sin tiempo. Carácter intemporal y metafísico de un paisaje que sólo existe en la memoria.

Bélgica Rodríguez
Crítica de Arte

 

La obra de Ismael Mundaray siempre gira en torno al fenómeno de la pintura y tiene como una columna vertebral el sentido del espacio, la idea de reflexión. Los motivos eternos de su concepción de arte son la pureza de la línea, la discreción del colorido, la valoración de los detalles que dan expresión sin insistir – todo lo que hace del arte síntesis, depuración y refinamiento. Lo que me impacta en estos nuevos trabajos es su luminosidad. Nada es del todo opaco – todo parece permeable. La luz acentúa suavemente los volúmenes de los objetos, las superficies se vuelven infinitas. Con la luz que está en los colores degradados o matizados surge como una tercera dimensión, una profundidad ilusoria, lo que me lleva a la metáfora del horizonte como una ilusión…. Me viene a la mente la afirmación del maestro Alejandro Otero: “La importancia de una obra estriba en la exacta relación de expresividad que hay entre sus componentes (formas)... Cuando las formas han sido manejadas por un gran artista, poseen tal fuerza de convicción, que el espectador es capaz de quedar sin aliento por algo que lo fascina, sin alcanzar a comprender por qué.”

Lieselotte Venter

 

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