Laura Baker
“Como una pintura narrativa, mi trabajo habla sobre el viaje como búsqueda personal, explorando ideas de lugar y no-lugar. Esta serie es introspectiva, transforma un estado mental en un lugar específico. Utilizo retratos submarinos para darle forma y figura a una experiencia anímica.”
Laura Baker
El agua como metáfora
“Para el soñador, el agua es el movimiento nuevo que nos invita a un viaje nunca realizado.”
Gastón Bachelard, “El agua y los sueños”
Con una pincelada expresionista y decidida, Laura Baker nos presenta una serie de pinturas submarinas en las que, más que captar realidades, retrata la intensidad de recuerdos, sueños y emociones.
A diferencia de sus trabajos anteriores –pinturas y collages con los que participara en varias colectivas – esta serie se aleja un tanto de lo narrativo y nos ofrece un lenguaje neo-expresionista que, incluso, toca las puertas de la abstracción en sus fondos y el entorno que rodea a las figuras.
En sus obras, el agua, inmenso prisma que todo lo transforma, descompone la luz solar tiñendo de azules y verdes caribe todo lo que le rodea. Espacio submarino y cuerpo humano se convierten en una metáfora de viaje. Un viaje hacia las fronteras del recuerdo, hacia otras costas o la travesía más íntima de todas: esa que nos hace mirar adentro.
El sol del trópico quiebra la superficie, pintando las escenas con ondas de colores intensos. El agua se intuye cálida, un vaivén lento se hace cómplice de sus juegos y su búsqueda. Los cuerpos flotan con la levedad que les regala el medio. Se mueven lentamente, se dejan llevar… Hay algo sensual en esta forma de abandono.
Serán las aguas tropicales de su Cartagena natal, de Venezuela, de Panamá, esas que llegan cargadas de memorias y que, quizás, desde Nueva York, donde ahora reside parte del año, las recuerde con la luz de la nostalgia.
Figura y entorno se mimetizan. En una composición armónica, se convierten en espejos de luz y color, tatúan el cuerpo, decoran el fondo con mosaicos, círculos, ondas de colores contrastantes. El ritmo de las olas o esas ondas que reverberan con cada movimiento del cuerpo se unifican en un todo que encarna sentimientos y emociones.
Aprehender algo poéticamente requiere estar receptivos, abrirnos a las reverberaciones que causa en nuestro ser esa obra de arte; dejarnos tocar intelectual y afectivamente, más allá de las barreras de la lógica.
Parafraseando a Bachelard en “La intuición del instante”, en toda obra verdadera, se pueden encontrar los elementos de un tiempo detenido, de un tiempo que no sigue el compás real, de un tiempo que corre horizontalmente, como las aguas de un río...
Esta serie de Laura nos promete instantes eternos, como los que solíamos tener cuando éramos niños y el tiempo no contaba. Nos lanzábamos desde lo alto de nuestra imaginación, hacíamos piruetas, aguantábamos la respiración, nos deslizábamos como peces, libremente, en las aguas de la infancia.
Mirie Mouynés
